NUTRIR EL ALMA EN TIEMPOS DE ANSIEDAD

¿Les pasa que en ocasiones les da por comer mucho – y no precisamente frutas o verduras – sino que chocolates y alimentos altos en grasas y azúcares? O, por el contrario, ¿sientes que no puedes tragar nada y el apetito desaparece? En este artículo te contaré acerca de cómo la ansiedad influye en nuestra alimentación y qué técnicas podemos utilizar para llevar de manera más amigable el proceso.

En primer lugar, es importante saber que la ansiedad es un estado propio del ser humano, una respuesta adaptativa ante ciertas situaciones “amenazantes” y que ha ido evolucionando con el tiempo. Gracias a la ansiedad, es que nuestro cuerpo es capaz de responder adecuadamente ante problemas de la cotidianidad.

Síntomas claros de la ansiedad son: aumento de la frecuencia cardiaca, sudoración, tensión muscular, dolor de estómago, mareos, dolor de cabeza, sed…

Si todo lo anterior pasa luego de resolver algún problema, es que tu estado de alerta funciona de manera adecuada. Sin embargo, si estos síntomas aumentan en frecuencia e intensidad con el tiempo, e incluso afectan en tu vida diaria: lo más probable es que tengas algún tipo de trastorno de ansiedad.

La alimentación aquí juega un rol fundamental, ya que al estar en frecuentes estados ansiosos es probable que aumentes el consumo de ciertos alimentos que no son los adecuados para estos casos. Confundimos hambre con apetito… y para ser francas: a quién le importa saber si es uno o lo otro cuando apenas puedes manejar la ansiedad.

Sólo para aclarar, el hambre es un estado fisiológico del cuerpo humano, imprescindible para la subsistencia ya que de esto depende nuestra nutrición. El apetito es la sensación de querer comer por placer, mediado por olores, sabores y contextos sociales.

En tiempos de COVID-19, muchas de nosotras nos hemos visto enfrentadas a esta situación y mi mejor consejo es que ya dejemos atrás el querer cumplir y ser perfectas, que lo más importante es salir sanos y salvos de toda esta situación.

Maneras de poder mejorar tu relación con la ansiedad son las siguientes:

  • Incorporar la meditación: ejercicios de respiración (lento, profundo y pausado) y estar presentes del momento “aquí y ahora”.
  • Aprender a gestionar las emociones: darles una diferente perspectiva, aprender a ser generosa con nosotras mismas y darnos la oportunidad de sentir diferentes emociones, sin prejuicios
  • Realizar actividad física: aumenta las endorfinas y éstas disminuyen los estados de ánimo ansiosos y depresivos.
  • Dormir bien: descansar y dormir las adecuadas horas durante la noche, ayuda a mejorar la conexión con las emociones y disminuir la ansiedad.
  • Tomar sol: la poca exposición a la luz disminuye los niveles de serotonina y con ello aumenta la posibilidad de aumentar los estados ansiosos.
  • Hidratarse adecuadamente: beber suficiente agua, entre infusiones frías o calientes. Muchas veces confundimos sed con apetito.

Evitar el consumo de café, mate y bebidas energizantes. Prefiere té de roiboos (En @beroots.cl tienen uno de Saint Gottard exiquisito!)

  • Comer saludablemente: que alimentarse no se transforme en un trámite. Disfruta cada bocado e intenta organizar tu alimentación semanalmente. Escucha tu cuerpo y observa cuántas veces debes comer, y los caprichos… caprichos son.

¿Sabías que la ansiedad incluso se considera saludable? Pero -como acabas de leer- cuando es de manera insostenible es necesario pedir ayuda profesional para aprender a manejarla.

Te invito a nutrir el alma

Con cariño

Andrea Pacheco Maragaño

Nutricionista Integrativa

@nutriberry.cl

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